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LECTURA - Martes 13 Mayo 2008

Pro 25:1 

 

Comparaciones y lecciones morales

 

 

 También estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá:

 

 

Pro 25:2  Gloria de Dios es encubrir un asunto;

 Pero honra del rey es escudriñarlo.

 

 

Pro 25:3  Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra,

 Y para el corazón de los reyes, no hay investigación.

 

 

Pro 25:4  Quita las escorias de la plata,

 Y saldrá alhaja al fundidor.

 

 

Pro 25:5  Aparta al impío de la presencia del rey,

 Y su trono se afirmará en justicia.

 

 

Pro 25:6  No te alabes delante del rey,

 Ni estés en el lugar de los grandes;

 

 

Pro 25:7  Porque mejor es que se te diga: Sube acá,

 Y no que seas humillado delante del príncipe

 A quien han mirado tus ojos.(A)

 

 

Pro 25:8  No entres apresuradamente en pleito,

 No sea que no sepas qué hacer al fin,

 Después que tu prójimo te haya avergonzado.

 

 

Pro 25:9  Trata tu causa con tu compañero,

 Y no descubras el secreto a otro,

 

 

Pro 25:10  No sea que te deshonre el que lo oyere,

 Y tu infamia no pueda repararse.

 

 

Pro 25:11  Manzana de oro con figuras de plata

 Es la palabra dicha como conviene.

 

 

Pro 25:12  Como zarcillo de oro y joyel de oro fino

 Es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.

 

 

Pro 25:13  Como frío de nieve en tiempo de la siega,

 Así es el mensajero fiel a los que lo envían,

 Pues al alma de su señor da refrigerio.

 

 

Pro 25:14  Como nubes y vientos sin lluvia,

 Así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad.

 

 

Pro 25:15  Con larga paciencia se aplaca el príncipe,

 Y la lengua blanda quebranta los huesos.

 

 

Pro 25:16  ¿Hallaste miel? Come lo que te basta,

 No sea que hastiado de ella la vomites.

 

 

Pro 25:17  Detén tu pie de la casa de tu vecino,

 No sea que hastiado de ti te aborrezca.

 

 

Pro 25:18  Martillo y cuchillo y saeta aguda

 Es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio.

 

 

Pro 25:19  Como diente roto y pie descoyuntado

 Es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia.

 

 

Pro 25:20  El que canta canciones al corazón afligido

 Es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre.

 

 

Pro 25:21  Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan,

 Y si tuviere sed, dale de beber agua;

 

 

Pro 25:22  Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza,(B)

 Y Jehová te lo pagará.

 

 

Pro 25:23  El viento del norte ahuyenta la lluvia,

 Y el rostro airado la lengua detractora.

 

 

Pro 25:24  Mejor es estar en un rincón del terrado,

 Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.

 

 

Pro 25:25  Como el agua fría al alma sedienta,

 Así son las buenas nuevas de lejanas tierras.

 

 

Pro 25:26  Como fuente turbia y manantial corrompido,

 Es el justo que cae delante del impío.

 

 

Pro 25:27  Comer mucha miel no es bueno,

 Ni el buscar la propia gloria es gloria.

 

 

Pro 25:28  Como ciudad derribada y sin muro

 Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda. 

 

 

Pro 26:1  Como no conviene la nieve en el verano, ni la lluvia en la siega,

 Así no conviene al necio la honra.

 

 

Pro 26:2  Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo,

 Así la maldición nunca vendrá sin causa.

 

 

Pro 26:3  El látigo para el caballo, el cabestro para el asno,

 Y la vara para la espalda del necio.

 

 

Pro 26:4  Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad,

 Para que no seas tú también como él.

 

 

Pro 26:5  Responde al necio como merece su necedad,

 Para que no se estime sabio en su propia opinión.

 

 

Pro 26:6  Como el que se corta los pies y bebe su daño,

 Así es el que envía recado por mano de un necio.

 

 

Pro 26:7  Las piernas del cojo penden inútiles;

 Así es el proverbio en la boca del necio.

 

 

Pro 26:8  Como quien liga la piedra en la honda,

 Así hace el que da honra al necio.

 

 

Pro 26:9  Espinas hincadas en mano del embriagado,

 Tal es el proverbio en la boca de los necios.

 

 

Pro 26:10  Como arquero que a todos hiere,

 Es el que toma a sueldo insensatos y vagabundos.

 

 

Pro 26:11  Como perro que vuelve a su vómito,(A)

 Así es el necio que repite su necedad.

 

 

Pro 26:12  ¿Has visto hombre sabio en su propia opinión?

 Más esperanza hay del necio que de él.

 

 

Pro 26:13  Dice el perezoso: El león está en el camino;

 El león está en las calles.

 

 

Pro 26:14  Como la puerta gira sobre sus quicios,

 Así el perezoso se vuelve en su cama.

 

 

Pro 26:15  Mete el perezoso su mano en el plato;

 Se cansa de llevarla a su boca.

 

 

Pro 26:16  En su propia opinión el perezoso es más sabio

 Que siete que sepan aconsejar.

 

 

Pro 26:17  El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno

 Es como el que toma al perro por las orejas.

 

 

Pro 26:18  Como el que enloquece, y echa llamas

 Y saetas y muerte,

 

 

Pro 26:19  Tal es el hombre que engaña a su amigo,

 Y dice: Ciertamente lo hice por broma.

 

 

Pro 26:20  Sin leña se apaga el fuego,

 Y donde no hay chismoso, cesa la contienda.

 

 

Pro 26:21  El carbón para brasas, y la leña para el fuego;

 Y el hombre rencilloso para encender contienda.

 

 

Pro 26:22  Las palabras del chismoso son como bocados suaves,

 Y penetran hasta las entrañas.

 

 

Pro 26:23  Como escoria de plata echada sobre el tiesto

 Son los labios lisonjeros y el corazón malo.

 

 

Pro 26:24  El que odia disimula con sus labios;

 Mas en su interior maquina engaño.

 

 

Pro 26:25  Cuando hablare amigablemente, no le creas;

 Porque siete abominaciones hay en su corazón.

 

 

Pro 26:26  Aunque su odio se cubra con disimulo,

 Su maldad será descubierta en la congregación.

 

 

Pro 26:27  El que cava foso caerá en él;

 Y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá.

 

 

Pro 26:28  La lengua falsa atormenta al que ha lastimado,

 Y la boca lisonjera hace resbalar. 

 

Pro 27:1  No te jactes del día de mañana;

 Porque no sabes qué dará de sí el día.(A)

 

 

Pro 27:2  Alábete el extraño, y no tu propia boca;

 El ajeno, y no los labios tuyos.

 

 

Pro 27:3  Pesada es la piedra, y la arena pesa;

 Mas la ira del necio es más pesada que ambas.

 

 

Pro 27:4  Cruel es la ira, e impetuoso el furor;

 Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?

 

 

Pro 27:5  Mejor es reprensión manifiesta

 Que amor oculto.

 

 

Pro 27:6  Fieles son las heridas del que ama;

 Pero importunos los besos del que aborrece.

 

 

Pro 27:7  El hombre saciado desprecia el panal de miel;

 Pero al hambriento todo lo amargo es dulce.

 

 

Pro 27:8  Cual ave que se va de su nido,

 Tal es el hombre que se va de su lugar.

 

 

Pro 27:9  El ung:uento y el perfume alegran el corazón,

 Y el cordial consejo del amigo, al hombre.

 

 

Pro 27:10  No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre;

 Ni vayas a la casa de tu hermano en el día de tu aflicción.

 Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos.

 

 

Pro 27:11  Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón,

 Y tendré qué responder al que me agravie.

 

 

Pro 27:12  El avisado ve el mal y se esconde;

 Mas los simples pasan y llevan el daño.

 

 

Pro 27:13  Quítale su ropa al que salió fiador por el extraño;

 Y al que fía a la extraña, tómale prenda.

 

 

Pro 27:14  El que bendice a su amigo en alta voz, madrugando de mañana,

 Por maldición se le contará.

 

 

Pro 27:15  Gotera continua en tiempo de lluvia

 Y la mujer rencillosa, son semejantes;

 

 

Pro 27:16  Pretender contenerla es como refrenar el viento,

 O sujetar el aceite en la mano derecha.

 

 

Pro 27:17  Hierro con hierro se aguza;

 Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.

 

 

Pro 27:18  Quien cuida la higuera comerá su fruto,

 Y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.

 

 

Pro 27:19  Como en el agua el rostro corresponde al rostro,

 Así el corazón del hombre al del hombre.

 

 

Pro 27:20  El Seol y el Abadón nunca se sacian;

 Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.

 

 

Pro 27:21  El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro,

 Y al hombre la boca del que lo alaba.

 

 

Pro 27:22  Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo majados con el pisón,

 No se apartará de él su necedad.

 

 

Pro 27:23  Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas,

 Y mira con cuidado por tus rebaños;

 

 

Pro 27:24  Porque las riquezas no duran para siempre;

 ¿Y será la corona para perpetuas generaciones?

 

 

Pro 27:25  Saldrá la grama, aparecerá la hierba,

 Y se segarán las hierbas de los montes.

 

 

Pro 27:26  Los corderos son para tus vestidos,

 Y los cabritos para el precio del campo;

 

 

Pro 27:27  Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, para mantenimiento de tu casa,

 Y para sustento de tus criadas. 

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