LECTURA - Jueves 15 Mayo 2008
Proverbios antitéticos
Huye el impío sin que nadie lo persiga;
Mas el justo está confiado como un león.
Pro 28:2 Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos;
Mas por el hombre entendido y sabio permanece estable.
Pro 28:3 El hombre pobre y robador de los pobres
Es como lluvia torrencial que deja sin pan.
Pro 28:4 Los que dejan la ley alaban a los impíos;
Mas los que la guardan contenderán con ellos.
Pro 28:5 Los hombres malos no entienden el juicio;
Mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.
Pro 28:6 Mejor es el pobre que camina en su integridad,
Que el de perversos caminos y rico.
Pro 28:7 El que guarda la ley es hijo prudente;
Mas el que es compañero de glotones averg:uenza a su padre.
Pro 28:8 El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés,
Para aquel que se compadece de los pobres las aumenta.
Pro 28:9 El que aparta su oído para no oír la ley,
Su oración también es abominable.
Pro 28:10 El que hace errar a los rectos por el mal camino,
El caerá en su misma fosa;
Mas los perfectos heredarán el bien.
Pro 28:11 El hombre rico es sabio en su propia opinión;
Mas el pobre entendido lo escudriña.
Pro 28:12 Cuando los justos se alegran, grande es la gloria;
Mas cuando se levantan los impíos, tienen que esconderse los hombres.
Pro 28:13 El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Pro 28:14 Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios;
Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.
Pro 28:15 León rugiente y oso hambriento
Es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.
Pro 28:16 El príncipe falto de entendimiento multiplicará la extorsión;
Mas el que aborrece la avaricia prolongará sus días.
Pro 28:17 El hombre cargado de la sangre de alguno
Huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá.
Pro 28:18 El que en integridad camina será salvo;
Mas el de perversos caminos caerá en alguno.
Pro 28:19 El que labra su tierra se saciará de pan;
Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza.
Pro 28:20 El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones;
Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.
Pro 28:21 Hacer acepción de personas no es bueno;
Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre.
Pro 28:22 Se apresura a ser rico el avaro,
Y no sabe que le ha de venir pobreza.
Pro 28:23 El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia
Que el que lisonjea con la lengua.
Pro 28:24 El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad,
Compañero es del hombre destruidor.
Pro 28:25 El altivo de ánimo suscita contiendas;
Mas el que confía en Jehová prosperará.
Pro 28:26 El que confía en su propio corazón es necio;
Mas el que camina en sabiduría será librado.
Pro 28:27 El que da al pobre no tendrá pobreza;
Mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones.
Pro 28:28 Cuando los impíos son levantados se esconde el hombre;
Mas cuando perecen, los justos se multiplican.
Pro 29:1 El hombre que reprendido endurece la cerviz,
De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina.
Pro 29:2 Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra;
Mas cuando domina el impío, el pueblo gime.
Pro 29:3 El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre;
Mas el que frecuenta rameras perderá los bienes.
Pro 29:4 El rey con el juicio afirma la tierra;
Mas el que exige presentes la destruye.
Pro 29:5 El hombre que lisonjea a su prójimo,
Red tiende delante de sus pasos.
Pro 29:6 En la transgresión del hombre malo hay lazo;
Mas el justo cantará y se alegrará.
Pro 29:7 Conoce el justo la causa de los pobres;
Mas el impío no entiende sabiduría.
Pro 29:8 Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas;
Mas los sabios apartan la ira.
Pro 29:9 Si el hombre sabio contendiere con el necio,
Que se enoje o que se ría, no tendrá reposo.
Pro 29:10 Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto,
Mas los rectos buscan su contentamiento.
Pro 29:11 El necio da rienda suelta a toda su ira,
Mas el sabio al fin la sosiega.
Pro 29:12 Si un gobernante atiende la palabra mentirosa,
Todos sus servidores serán impíos.
Pro 29:13 El pobre y el usurero se encuentran;
Jehová alumbra los ojos de ambos.
Pro 29:14 Del rey que juzga con verdad a los pobres,
El trono será firme para siempre.
Pro 29:15 La vara y la corrección dan sabiduría;
Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.
Pro 29:16 Cuando los impíos son muchos, mucha es la transgresión;
Mas los justos verán la ruina de ellos.
Pro 29:17 Corrige a tu hijo, y te dará descanso,
Y dará alegría a tu alma.
Pro 29:18 Sin profecía el pueblo se desenfrena;
Mas el que guarda la ley es bienaventurado.
Pro 29:19 El siervo no se corrige con palabras;
Porque entiende, mas no hace caso.
Pro 29:20 ¿Has visto hombre ligero en sus palabras?
Más esperanza hay del necio que de él.
Pro 29:21 El siervo mimado desde la niñez por su amo,
A la postre será su heredero.
Pro 29:22 El hombre iracundo levanta contiendas,
Y el furioso muchas veces peca.
Pro 29:23 La soberbia del hombre le abate;
Pero al humilde de espíritu sustenta la honra.
Pro 29:24 El cómplice del ladrón aborrece su propia alma;
Pues oye la imprecación y no dice nada.
Pro 29:25 El temor del hombre pondrá lazo;
Mas el que confía en Jehová será exaltado.
Pro 29:26 Muchos buscan el favor del príncipe;
Mas de Jehová viene el juicio de cada uno.
Pro 29:27 Abominación es a los justos el hombre inicuo;
Y abominación es al impío el de caminos rectos.
Pro 30:1
Las palabras de Agur
Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal.
Pro 30:2 Ciertamente más rudo soy yo que ninguno,
Ni tengo entendimiento de hombre.
Pro 30:3 Yo ni aprendí sabiduría,
Ni conozco la ciencia del Santo.
Pro 30:4 ¿Quién subió al cielo, y descendió?
¿Quién encerró los vientos en sus puños?
¿Quién ató las aguas en un paño?
¿Quién afirmó todos los términos de la tierra?
¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?
Pro 30:5 Toda palabra de Dios es limpia;
El es escudo a los que en él esperan.
Pro 30:6 No añadas a sus palabras, para que no te reprenda,
Y seas hallado mentiroso.
Pro 30:7 Dos cosas te he demandado;
No me las niegues antes que muera:
Pro 30:8 Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí;
No me des pobreza ni riquezas;
Manténme del pan necesario;
Pro 30:9 No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?
O que siendo pobre, hurte,
Y blasfeme el nombre de mi Dios.
Pro 30:10 No acuses al siervo ante su señor,
No sea que te maldiga, y lleves el castigo.
Pro 30:11 Hay generación que maldice a su padre
Y a su madre no bendice.
Pro 30:12 Hay generación limpia en su propia opinión,
Si bien no se ha limpiado de su inmundicia.
Pro 30:13 Hay generación cuyos ojos son altivos
Y cuyos párpados están levantados en alto.
Pro 30:14 Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos,
Para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres.
Pro 30:15 La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: !!Dame! !!dame!
Tres cosas hay que nunca se sacian;
Aun la cuarta nunca dice: !!Basta!
Pro 30:16 El Seol, la matriz estéril,
La tierra que no se sacia de aguas,
Y el fuego que jamás dice: !!Basta!
Pro 30:17 El ojo que escarnece a su padre
Y menosprecia la enseñanza de la madre,
Los cuervos de la cañada lo saquen,
Y lo devoren los hijos del águila.
Pro 30:18 Tres cosas me son ocultas;
Aun tampoco sé la cuarta:
Pro 30:19 El rastro del águila en el aire;
El rastro de la culebra sobre la peña;
El rastro de la nave en medio del mar;
Y el rastro del hombre en la doncella.
Pro 30:20 El proceder de la mujer adúltera es así:
Come, y limpia su boca
Y dice: No he hecho maldad.
Pro 30:21 Por tres cosas se alborota la tierra,
Y la cuarta ella no puede sufrir:
Pro 30:22 Por el siervo cuando reina;
Por el necio cuando se sacia de pan;
Pro 30:23 Por la mujer odiada cuando se casa;
Y por la sierva cuando hereda a su señora.
Pro 30:24 Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra,
Y las mismas son más sabias que los sabios:
Pro 30:25 Las hormigas, pueblo no fuerte,
Y en el verano preparan su comida;
Pro 30:26 Los conejos, pueblo nada esforzado,
Y ponen su casa en la piedra;
Pro 30:27 Las langostas, que no tienen rey,
Y salen todas por cuadrillas;
Pro 30:28 La araña que atrapas con la mano,
Y está en palacios de rey.
Pro 30:29 Tres cosas hay de hermoso andar,
Y la cuarta pasea muy bien:
Pro 30:30 El león, fuerte entre todos los animales,
Que no vuelve atrás por nada;
Pro 30:31 El ceñido de lomos; asimismo el macho cabrío;
Y el rey, a quien nadie resiste.
Pro 30:32 Si neciamente has procurado enaltecerte,
O si has pensado hacer mal,
Pon el dedo sobre tu boca.
Pro 30:33 Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla,
Y el que recio se suena las narices sacará sangre;
Y el que provoca la ira causará contienda.
Pro 31:1
Exhortación a un rey
Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.
Pro 31:2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre?
¿Y qué, hijo de mis deseos?
Pro 31:3 No des a las mujeres tu fuerza,
Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.
Pro 31:4 No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino,
Ni de los príncipes la sidra;
Pro 31:5 No sea que bebiendo olviden la ley,
Y perviertan el derecho de todos los afligidos.
Pro 31:6 Dad la sidra al desfallecido,
Y el vino a los de amargado ánimo.
Pro 31:7 Beban, y olvídense de su necesidad,
Y de su miseria no se acuerden más.
Pro 31:8 Abre tu boca por el mudo
En el juicio de todos los desvalidos.
Pro 31:9 Abre tu boca, juzga con justicia,
Y defiende la causa del pobre y del menesteroso.
Elogio de la mujer virtuosa
Pro 31:10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
Pro 31:11 El corazón de su marido está en ella confiado,
Y no carecerá de ganancias.
Pro 31:12 Le da ella bien y no mal
Todos los días de su vida.
Pro 31:13 Busca lana y lino,
Y con voluntad trabaja con sus manos.
Pro 31:14 Es como nave de mercader;
Trae su pan de lejos.
Pro 31:15 Se levanta aun de noche
Y da comida a su familia
Y ración a sus criadas.
Pro 31:16 Considera la heredad, y la compra,
Y planta viña del fruto de sus manos.
Pro 31:17 Ciñe de fuerza sus lomos,
Y esfuerza sus brazos.
Pro 31:18 Ve que van bien sus negocios;
Su lámpara no se apaga de noche.
Pro 31:19 Aplica su mano al huso,
Y sus manos a la rueca.
Pro 31:20 Alarga su mano al pobre,
Y extiende sus manos al menesteroso.
Pro 31:21 No tiene temor de la nieve por su familia,
Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
Pro 31:22 Ella se hace tapices;
De lino fino y púrpura es su vestido.
Pro 31:23 Su marido es conocido en las puertas,
Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
Pro 31:24 Hace telas, y vende,
Y da cintas al mercader.
Pro 31:25 Fuerza y honor son su vestidura;
Y se ríe de lo por venir.
Pro 31:26 Abre su boca con sabiduría,
Y la ley de clemencia está en su lengua.
Pro 31:27 Considera los caminos de su casa,
Y no come el pan de balde.
Pro 31:28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada;
Y su marido también la alaba:
Pro 31:29 Muchas mujeres hicieron el bien;
Mas tú sobrepasas a todas.
Pro 31:30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;
La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.
Pro 31:31 Dadle del fruto de sus manos,
Y alábenla en las puertas sus hechos.
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