15-APOCALIPSIS – LA VISION DEL CIELO (4:1) – 15/36 – R. A. Taylor

LA VISION DEL CIELO (4:1)

(Ap. 4:1) Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. {2} Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. {3} Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

Juan ve una puerta abierta en el cielo y es invitado a subir al cielo para ver lo que ocurriría después de las cartas a las siete iglesias. Esto introduce una nueva sección que muestra el futuro desde la perspectiva del cielo. La sección anterior trataba de la situación corriente de las iglesias. La historia humana es vista ahora desde el punto de vista de Él, quien es el principio y el final de la historia. Muestra la historia según cómo afecta a la iglesia, que es el pueblo de Dios, y al mundo. Encontramos a Dios sobre Su trono en el mismo centro del cielo, rodeado de seres vivientes y ancianos que le dan su adoración merecida como creador. Es apropiado para nuestra visión del futuro que comience con una visión de Dios en control. El propósito de esta visión es mostrar que Dios está en control de la historia humana y en particular de la historia de la iglesia. Como el prólogo de Job, Apocalipsis nos permite mirar en el reino invisible del cielo y vemos a Dios sentado sobre su trono. Más tarde encontramos al Cordero conquistador sentado en el mismo trono recibiendo la adulación del universo. Más adelante vemos a Satanás echado fuera del cielo hacia la tierra y guerreando contra los santos a través de sus secuaces, las dos bestias. Apocalipsis contesta la pregunta que más se hace en períodos de persecución: “¿Dónde está Dios en todo esto?” cuando Sus enemigos parecen estar triunfando sobre la iglesia. Así, al principio de estas visiones celestiales vemos a Dios firmemente en control del universo. Algunos autores postulan que desde ahora hasta el capítulo 21 la iglesia no está a la vista (Walvoord).

Para un trasfondo, ver: Ex. 19, 25-27. Para el tabernáculo y su moblaje y artículos, ver también Heb. 9:1-8.

Comparación del templo terrenal con el santuario celestial:

Antiguo Testamento
Apocalipsis

Lugar Santísimo (Ex. 26:30-35)
El trono de Dios (4:2)

Candelero de siete brazos (Ex. 25:31-40)
Siete lámparas de fuego ante el trono (4:5)

Fuente de bronce (Ex. 30:18)
Mar de cristal (4:6)

Querubines sobre el propiciatorio (Ex. 25:17-21)
Cuatro criaturas vivientes (4:6)

Sacerdotes
Ancianos (reyes y sacerdotes) (4:4)

Altar del holocausto (Ex. 31:9)
Altar (6:9-11)

Altar de incienso (Ex. 31:8)
Altar de incienso (8:3-5)

Arca del pacto
Arca del pacto (11:19)

v. 1 – Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas – Esta sección comienza en una forma similar a las visiones de Ezequiel: “… los cielos se abrieron y vi visiones de Dios” (Ez. 1:1). Él también estaba exiliado. De la misma forma en 19:11 Juan vio los cielos abiertos. “Después de esto” se refiere a la visión del Cristo resucitado y las cartas a las siete iglesias. La primera voz que escuchó, como de trompeta (1:10) era la de Cristo o de un ángel, pero claramente es invitado por Cristo para subir al cielo para ver, desde la perspectiva del cielo, lo que pronto ocurriría.

Las palabras “sube acá” han sido vinculadas con el rapto de la iglesia y se ha señalado que la palabra para iglesia (gr. ekklesia) no aparece más en Apocalipsis hasta 22:16. Sin embargo, sólo a Juan se le dice que “suba acá” y los elegidos de Dios y sus santos son ciertamente mencionados más adelante en Apocalipsis (7:3, 13:7, 10, 14:12) aun cuando la palabra iglesia no sea usada. Por ejemplo, los dos testigos son descritos como candeleros (11:4) y ya hemos visto que un candelero es un símbolo de una iglesia. También a ellos se les dice que “suban acá” (11:12) y es mucho más probable que se refiera al rapto. Si bien la palabra iglesia no aparece hasta 22:16, la palabra santos aparece doce veces entre 5:8 y 19:8. Strauss destaca que Juan escuchó la voz del Señor hablando como una trompeta, y lo compara con la última trompeta de 1 Cor. 15:52. Sin embargo, la invitación a Juan es para recibir revelación, pero la de la iglesia es para lograr la salvación final (Thomas). Johnson comenta que la palabra “iglesia” o “iglesias” siempre representan, en Apocalipsis, las siete iglesias históricas en Asia y no el cuerpo universal de Cristo. Dado que 4:1-22:15 trata con la comunidad creyente como un todo, no sería apropiado encontrar el término más estrecho “iglesia” en esta sección (cf. 3 Juan 6, 9-10).

v. 1 – Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas – Juan ahora ve el futuro desde la perspectiva del cielo, que es como se ve el resto del libro. Debemos notar que Jesús (Yo te mostraré) le mostrará a Juan el futuro. Es apropiado que Jesús, quien es el Primero y el Último (1:17), el Principio y el Fin (22:13) le muestre a Juan el futuro porque sólo Él lo puede conocer con certeza. También se nos recuerda que este libro viene de Jesús para mostrarle a Sus siervos lo que pronto sucederá como lo dice el primer versículo (1:1). La sección anterior, las cartas a las siete iglesias, fue escrita a la iglesia del tiempo de Juan, “las [cosas] que son”. Esta sección introduce “las que han de ser después de estas” (Ap. 1:19). Este tipo de introducción es usado en otra parte para presentar la apertura de los sellos (6:1), presenta el castigo de la gran prostituta (17:1) y la esposa del Cordero (21:9). Amós dice que el Señor Soberano no hace nada sin revelar sus planes a sus siervos los profetas (Amós 3:7). El libro de Apocalipsis es parcialmente una profecía acerca del futuro (22:6).

v. 2 – Al instante yo estaba en el Espíritu – Él sólo podría estar en el cielo en el Espíritu porque el cielo no es un lugar material, así que no podría estar en el cuerpo. Él estaba también en el espíritu en el día del Señor, el día que comenzó la visión (1:10). Pablo también fue al tercer cielo, sin saber si estaba en el cuerpo o fuera del cuerpo. (2 Cor. 12:2).

v. 2 – y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado – La persona sobre el trono no se nombra pero en v. 11 es llamado “Señor” (“Señor y Dios”, Biblia de Jerusalén, “Señor y Dios nuestro”, Versión Popular). Dios está sobre su trono en el cielo y está por lo tanto en control del futuro. Esta visión del futuro comienza con Dios en control. El resto del libro muestra cómo los enemigos de Dios son castigados finalmente y Su pueblo es reivindicado. No se lo describe a Dios porque esto es imposible, porque Él habita en la luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver (1 Tim. 6:16). La imagen de Dios sobre su trono viene de Is. 6:1 y Ez. 1:26. Hay muchos salmos que hablan de Dios sobre Su trono. No es ninguna coincidencia que tanto los Salmos como Apocalipsis están llenos de adoración a Dios, porque ambos ven a Dios entronizado en esplendor (Sal. 9:7, 11:4, 45:6, 47:8, etc.)

v. 3 – Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina – No hay ninguna descripción del que está sobre el trono. Pablo nos recuerda que Dios “habita en la luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver” (1 Tim. 6:16), así que la descripción en términos de joyas preciosas y arco iris es adecuada. La semejanza al jaspe, que es la gloria de Dios, es como la Nueva Jerusalén cuyo fulgor era “como piedra de jaspe” (21:11).

v. 3 – había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda – El arco iris es un recordatorio del pacto de Dios con Noé y con el hombre (Gn. 9:11). Esto muestra su misericordia. En Ez. 1:28 el arco iris muestra la gloria de Dios. Ladd comenta que “El trono con su brillo estaba rodeado de un arco iris que, en vez de contener los colores del prisma, era verde esmeralda.”

14. 1 Veinticuatro ancianos y cuatro seres vivientes (4:4-11)
(Ap. 4:4) Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. {5} Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. {6} Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. {7} El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. {8} Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. {9} Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, {10} los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: {11} Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

v. 4 – Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas – Parte del trasfondo se encuentra en Dn. 7:9-14 en donde hay una corte celestial y tronos puestos en su lugar y el Anciano de días tomó su asiento. Este versículo presenta a los veinticuatro ancianos. Estaban vestidos de blanco, indicando su pureza, y tenían coronas en sus cabezas, indicando su papel de reyes, que es apropiado para sus tronos. Ellos reinan con Cristo como lo hace la iglesia (2 Tim. 2:12). Estos ancianos podrían representar a la iglesia del Antiguo y Nuevo Testamento, como lo indica el número veinticuatro, es decir doce tribus + doce apóstoles. Se dan las siguientes razones:

Anciano es un cargo de la iglesia
Están vestidos de blanco, como en la Iglesia (3:5, 7:14)
Se los describe como teniendo arpas (5:8) como la iglesia (15:2)
Y teniendo una nueva canción (5:9) como la iglesia (14:3)
Están sentados, como la iglesia (Ef. 2:6), “Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.
El número veinticuatro viene de la iglesia del AT y del NT juntos (ver Nueva Jerusalén, 21:12-14)
Los doce apóstoles se sentarán sobre doce tronos, juzgando las doce tribus de Israel (Mt. 19:28)
Ver también los veinticuatro que ministraban en el templo del Señor (1 Cr. 24:1-19)
Tienen coronas en sus cabezas indicando su función real. Los santos también recibirán una corona (2:10, 3:11, 1 Pedro 5:4). La palabra para corona usada aquí es la corona del vencedor (stephanos), más que la corona real (diadema). Esta se usa para los santos en 2:10, 3:11 (cf. 12:1 y 1 Cor. 9:25). Ellos son adoradores como lo es la iglesia (11:1)
Sin embargo, la cosa principal que va en contra de este argumento es que en Ap. 19:1-7 los ancianos y los santos se encuentran juntos, aunque después de esto no escuchamos nada más acerca de los ancianos. Es por lo tanto más probable que sean un concejo celestial. Lang da algunas de las siguientes razones de por qué los ancianos no representan la iglesia:

Uno de los ancianos habla individualmente a Juan. Si los ancianos simbolizan a la iglesia esto no tendría sentido
La novia estaría entronizada antes de su matrimonio
La novia se ve entronizada antes que el Cordero haya tomado su trono
Los ancianos aparecen en visiones con, y por lo tanto, distintos de: Juan (5:5, 7:13), las criaturas vivientes (4:9, 10, etc.), los ángeles (5:11, 7:11), los santos (5:8, ver también 19:1-7)
Los ancianos se distinguen claramente entre ellos y los redimidos y por lo tanto no pueden ser hombres redimidos ellos mismos. Ap. 5:10 en donde los ancianos cantan una nueva canción usa el término ellos (“has hecho de ellos… un Reino de Sacerdotes”, BJ, “De ellos hiciste un reino”, VP) para describir a los redimidos en vez de nosotros. Note que la versión Reina-Valera traduce incorrectamente nos (has hecho… reyes y sacerdotes).
Los ancianos se mencionan por separado de las primicias (14:1-5)
Los ancianos son aquellos que salen de la gran tribulación porque un anciano describe a estos y son entronizados antes de la gran tribulación (7:13)
No son parte de la compañía que toma parte de la primera resurrección porque hablan a Dios refiriéndose a éstos (11:16-18)
En 19:1-10 los ancianos son distintos de la esposa del Cordero porque ellos adoran a Dios antes de que haya sido anunciada la boda del Cordero
Por lo tanto, es más probable que los ancianos sean un concejo del cielo (Jer. 23:18-22, Sal. 89:6-7, 107:32), siendo el concejo un cuerpo de asesores al que el rey consultaría (Hch. 25:12) y al que Dios usaría en su gobierno celestial. En la Biblia hay claramente gobernadores, poderes y autoridades satánicas en los lugares celestiales (Ef. 6:12, 1 Pedro 3:22, Col. 2:15) y por lo tanto es probable que haya autoridades gobernantes similares en el cielo que lleven a cabo el gobierno de Dios (Ef. 3:10). Col. 1:16 se refiere a los tronos en el cielo y sobre la tierra, visibles e invisibles, que fueron creados por y para Cristo.

v. 5 – Y del trono salían relámpagos y truenos y voces – Estos relámpagos y truenos están asociados con la presencia de Dios. Ver por ejemplo cuando el Señor descendió sobre el Monte Sinaí (Ex. 19:11-20) y 2 Sam. 22:13. También se ven en Ap. 11:19 cuando se abre el templo de Dios. Cuando el ángel arrojó el incensario lleno de fuego del altar hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto (8:5). Con la séptima copa hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor (16:18).

v. 5 – y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios – En el AT un candelero con siete lámparas era usado para iluminar la mesa en el Lugar Santo con el pan de la Presencia sobre ella (Ex. 26:33-35, 25:37, 40:22-25, Num. 4:7, 8:2, 2 Cr. 13:11, Heb. 9:2). Las lámparas usan aceite que es un símbolo del Espíritu Santo (Num. 4:9, 1 Sam. 16:13). Hay una figura similar en Zac. 4:2 ff., donde hay un candelero con siete lámparas sobre él y hay siete tubos que alimentan a las lámparas; a cada lado hay dos olivos que proveen el aceite para las lámparas. En respuesta a la pregunta de ¿qué es esto?, el Señor contesta “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu”. En v. 10 se dice que las siete lámparas son “los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra”. Los siete espíritus también se mencionan en Ap. 1:4, 3:1, 5:6. Siete es el término para plenitud. Hay una descripción en siete partes del Espíritu de Cristo en Is. 11:1-4. Prov. 20:27 dice que “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón”. El Espíritu Santo ilumina las cosas de Dios (indicadas por las cosas sobre la mesa, Ex. 31:8) y las hace reales para nosotros, “[el Espíritu] tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:15) y en forma especial nos revela a Jesús quien es el pan verdadero que viene del cielo (Juan 6:41, 58).

v. 6 – Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal – Este mar separa a Dios del resto de la creación. Ver también Ex. 24:10 cuando Moisés y los líderes vieron a Dios: “y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno”. Ezequiel vio también una expansión brillante como hielo sobre las cabezas de las criaturas, sobre las que estaba el trono (Ez. 1:22). Aparece un mar de vidrio en 15:2 pero esta vez mezclado con fuego. El equivalente terrenal en el templo era la fuente de bronce para lavar las manos y los pies (Ex. 30:18). Es también el mar de bronce en el templo de Salomón, usado por el sacerdote para el lavado (2 Cr. 4:6). Esto indica que nada impuro puede acercarse a Dios, sino que primero debe ser lavado. La pureza de este lavado se indica por su claridad como de cristal, lo que significa que no se permiten manchas cerca del trono. El cuadro realza la santidad de Dios, su pureza y su carácter de separado de su creación y sus criaturas.

v. 6 – Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás – Estas criaturas protegen las cosas de Dios (Gn. 3:24). Son serafines (Is. 6:1-3), una orden muy alta de ángeles que están cerca de Dios y de su trono; ven su santidad y por lo tanto lo glorifican (ver Ex. 25:18, Ez. 1:5, 13, 18). Algunos argumentan que estos representan a la creación en forma general. Esto es posible por su nombre “seres vivientes” y por su descripción. También, hay cuatro de ellas, indicando las cuatro direcciones de la brújula; las primeras cuatro trompetas y copas afectan todas a la tierra, el mar, los ríos y el universo.

v. 7 – } El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando – Ez. 1:10 y 10:14 dan una descripción similar de cuatro seres vivientes. La descripción se refiere probablemente a sus cualidades características. En fuerza son como el león, en servicio como el buey, en inteligencia como un hombre y en rapidez como un águila (Hendriksen). La palabra griega usada es zoon, en tanto la que se usa para la bestia en cap. 13 es therion, que se parecía a un leopardo, un oso y un león pero que blasfemaba a Dios, a diferencia de los seres vivientes que adoran a Dios.

v. 8 – Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir – Las seis alas se refieren a la rápida obediencia, y los ojos se refieren a la vigilancia. Están cerca del trono, así que ven su santidad. También declaran su existencia eternal, “el que era, el que es, y el que ha de venir”, lo cual es único de Dios sólo. Todas las criaturas en el cielo y en la tierra deben su existencia al hecho de que Dios los creó en algún punto del tiempo, pero Dios siempre ha existido desde la eternidad pasada. Los serafines declaran continuamente la santidad de Dios, tres veces santo, el mayor atributo de Dios (ver Is. 6:2-3). Su santidad es su carácter de ser separado de sus criaturas, su pureza y la perfección de todos sus atributos. Este es el primero de muchos himnos en Apocalipsis. Los seres vivientes aparecen en otras partes en Apocalipsis.

Los seres vivientes presentan los primeros cuatro sellos (6:1):

Uno le da a los siete ángeles las siete copas (15:7)

Los seres vivientes y los ancianos actúan en conjunto para adorar a Dios (4:9, 5:14, 19:4)

v. 9 – Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, {10} los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: {11} Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas – Los ancianos siempre se unen en la adoración con los cuatro seres vivientes (5:8). Lo adoran a Dios quien está sentado sobre el trono y que vive por siempre y siempre; echan sus coronas ante Él reconociéndolo como el soberano supremo. Reconocen que es digno de recibir gloria, honor, y poder porque es el Creador. Los ancianos, como representantes de la adoración de la iglesia, justo la cosa que los habitantes del mundo se rehusan a hacer (ellos prefieren en cambio la idolatría, ver Ap. 9:20-21, 14:7, 16:9). A quién adoramos es uno de los temas claves de Apocalipsis (ver 5:14, 9:20, 14:7, 14:9, 19:10, 22:9). Aquí vemos que en el cielo es Dios quien es adorado por los que están a la tierra también (14:6-7). Aquél que hizo el mundo está en control del mundo; está sobre el trono. Jesús es descrito como el soberano de la creación de Dios (3:14). Dios es referido como creador nuevamente en 10:6 y en 14:7 cuando el ángel anuncia que el tiempo del juicio ha llegado y ordena a los hombres que teman y adoren a Dios porque Él es el Creador. Este es el evangelio en su forma más sencilla (Hch. 14:15, 17:24). Is. 57:15 habla de uno alto y sublime que habita la eternidad, y en su plan eterno Dios escogió crear los cielos y la tierra y todo lo que hay en ellos. Cada ser creado le debe su existencia a la libre voluntad y placer de Dios. Col. 1:16 también enfatiza el hecho que fuimos creados por Él y para Él.

~ por Arq. Adolfo Becerril S. en octubre 22, 2008.

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