LA PERSECUCION EN LA IGLESIA PRIMITIVA – Rick Wade

TRANSFONDO

Las cosas son algo más difíciles para los cristianos en nuestra sociedad hoy que unas décadas atrás, ¿no es cierto? En tiempos como estos, probablemente sea bueno tener un poco de perspectiva. Creo que cualquiera de nosotros, al saber los que experimentó la iglesia primitiva -y, por cierto, lo que cristianos de otras partes del mundo están experimentando ahora-, nos sentiríamos bastante avergonzados si alguien nos encontrara quejándonos de nuestra suerte.

En este artículo veremos la persecución que enfrentaron nuestros hermanos y hermanas en la iglesia incipiente de los primeros siglos después de Cristo, e identificaremos a algunos de los emperadores bajo los cuales sufrieron los cristianos.

Razones de la persecución

Hay varias razones importantes e interrelacionadas de la persecución en la iglesia primitiva.
En primer lugar, estaba el problema de la identidad. El cristianismo se identificó primero con el judaísmo, pero las personas pronto lo vieron como una religión diferente. A los judíos los dejaban tranquilos, mayormente. A Roma le pareció mejor simplemente confinarlos y no molestarlos. El cristianismo, sin embargo, era una secta extraña y nueva, y comenzó a extenderse a través de grupos de pueblos y fronteras geográficas.{1} La gente se sintió amenazada por esta nueva religión de “bichos raros”.

El problema siguiente eran las actividades religiosas de los cristianos, lo que hacían y lo que no hacían.

En los días del imperio romano, el culto a los dioses paganos y al emperador era parte de la vida de todos. Dos problemas surgieron debido a esto. Primero, debido a que ellos no participaban en los rituales paganos sino tendían a mantenerse aparte, los cristianos eran considerados como antisociales. Cuando la policía imperial se interesó en ellos, se volvieron más reservados, lo que agregó leña al fuego. Se los asoció con los collegia -clubes o sociedades secretas-, y los líderes desconfiaban de estos grupos por la amenaza de sedición.{2} Segundo, dado que los cristianos rehusaban participar en las actividades religiosas que se consideraba que aplacaban a los dioses, se convirtieron en una amenaza para el bienestar de la comunidad. Tertuliano, escribiendo en 196 a.C., dijo: “Los cristianos tienen la culpa de todo desastre público y toda desgracia que sobreviene al pueblo. Si el Tíber sube hasta los muros, si el Nilo no sube e inunda los campos, si el cielo retiene la lluvia, si hay un terremoto o hambre o plaga, enseguida surge el clamor: ‘¡Los cristianos a los leones!'”.{3}

Con relación a lo que hacían en sus propias prácticas religiosas, las referencias a comer el cuerpo y la sangre de Jesús, así como el acostumbrado saludo con un beso, atrajo acusaciones de canibalismo e incesto.{4}

El tercer problema era la naturaleza o el contenido de las creencias de los cristianos. El historiador Tácito hablaba de los cristianos como una “clase odiada por sus abominaciones” que sostenían una “superstición mortífera”.{5} Un dibujo encontrado en Roma de un hombre con una cabeza de asno colgado de una cruz da una idea de lo que pensaban los paganos de las creencias cristianas.{6}

Finalmente, la renuencia de los cristianos a ofrecer culto al emperador y a los dioses era considerada una locura, teniendo en cuenta lo que les ocurriría si se negaban. ¿Por qué no ofrecer simplemente una pizca de incienso a la imagen del emperador? En una sociedad pluralista, la estrechez de las creencias cristianas parecía absurda, especialmente considerando lo que sufrirían los cristianos que no se avenían a hacerlo. Según la opinión del populacho general, dice F. F. Bruce, “tal caterva de miserables era claramente digna del exterminio, y toda medida de represión tomada contra ellos por la autoridad podía estar segura de contar con al aprobación popular”.{7}

Emperadores
Vayamos ahora a una breve reseña de algunos de los emperadores bajo los cuales la iglesia sufrió persecución.
Nerón

Claudio Nerón fue nombrado emperador a los 16 años y reinó de 54 a 68 d.C. Tuvo unos cinco años buenos bajo la guía de hombres como Séneca, el poeta y filósofo romano. {8} Pero todo eso cambió cuando hizo asesinar a su madre, en 59 d.C. Ella era demasiado poderosa. Su “insania y furia al ver a su hijo deslizarse fuera de su control” llevó a Nerón a creer que era una amenaza para su poder.{9} En 62 d.C. hizo matar a su esposa para poder casarse con otra mujer. Más tarde mató a su hermano y a su maestro, Séneca.

Los cristianos se convirtieron en objeto de su ira luego del gran incendio de Roma, en 64 d.C. Algunas personas sospechaban que Nerón mismo comenzó el incendio, así que el apuntó su dedo acusador a los cristianos. El hecho de que se sintiera con la confianza de hacer esto indica el bajo concepto que ya tenía la gente de los cristianos.{10} El historiador Philip Schaff dice que “su origen judío, su indiferencia ante la política y los asuntos públicos, su aversión a las costumbres paganas, eran interpretadas como un ‘odium generis humani’ (odio de la raza humana), y esto hizo que un intento de parte de ellos de destruir la ciudad fuera lo suficientemente plausible como para justificar un veredicto de culpables” {11} Schaff dice que “ahí comenzó un carnaval de sangre como nunca había visto la Roma pagana y nunca vería después… Una ‘vasta multitud’ de cristianos fueron muertos de la forma más espantosa”. {12} Algunos fueron crucificados, algunos envueltos en pieles de animales cosidas y arrojados a los perros, algunos fueron cubiertos de brea, clavados a postes de madera y quemados como antorchas. {13} Fue como consecuencia de esto que Pedro y Pablo entregaron sus vidas por su Salvador, probablemente con diferencia de un año entre uno y otro.{14}

Nerón se quitó aparentemente su vida en 68 d.C., cuando el Senado y los patricios se le volvieron en contra.{15}

Trajano

El emperador Trajano gobernó entre 98 y 117 d.C. Uno de sus gobernadores, un hombre llamado Plinio el Joven, escribió a Trajano pidiéndole consejo sobre qué hacer con los cristianos. Se estaban volviendo muy numerosos, y Plinio pensaba que las religiones paganas estaban siendo dejadas de lado. Comenzó a sentenciar a muerte a cristianos que se rehusaban a honrar a los dioses y al emperador. Plinio creía que, aun cuando las prácticas de los cristianos no eran demasiado malas, su sola obstinación era suficiente como librarse de ellos.{16} ¿Debía él sentenciarlos por llevar el nombre de cristianos solo, o debían cometer actos criminales específicos?{17}

Trajano respondió con una especie de política de “no preguntes, no digas”. “No deben ser sacados a la fuerza”, dijo. Pero si alguien hacía una acusación creíble contra un cristiano, el cristiano debía ser sentenciado a menos que se retractara y diera evidencia mediante la invocación de dioses paganos.{18}

La persecución fue especialmente grave en Siria y Palestina durante el reinado de Trajano. En 107 él fue a Antioquía y exigió que todos sacrificaran a los dioses. Ignacio, obispo de Antioquía y pupilo del apóstol Juan, se rehusó y fue martirizado al ser arrojado a los animales salvajes.{19} Ignacio escribió esto a Policarpo, otro discípulo de Juan, camino a Roma: “Que el fuego, la horca, los animales salvajes, los huesos quebrados, el desmembramiento, los moretones en todo el cuerpo, y los tormentos del diablo y del infierno mismo vengan sobre mí, para que pueda ganar a Cristo Jesús”.{20}

Adriano

El dictamen de Trajano fue llevado a cabo por los emperadores que siguieron. El emperador Adriano, “el más brillante de los emperadores romanos”, dice Will Durant,{21} exigía acusaciones específicas contra los cristianos también. No permitía que los gobernadores “usaran meras exigencias y griteríos clamorosos” como base de juicio. Además, si alguien trae una acusación contra cristianos “meramente con motivo de calumniarlos”, el gobernador debía “proceder contra ese hombre con penalidades más pesadas, de acuerdo con su culpa atroz”.{22} No debía haber demandas legales frívolas.

Sin embargo, los cristianos igual debían probar su lealtad al estado y a las religiones paganas. Adriano odiaba a los judíos, y era algo “indiferente al cristianismo por ignorancia de él”.{23} Philip Schaff nos dice que “él insultó a los judíos y cristianos por igual al erigir templos de Júpiter y Venus sobre el sitio del templo y el supuesto lugar de la crucifixión”.{24} No todos los oficiales exigían que los cristianos abjuraran de Cristo. Todo lo que querían era que honraran el carácter divino del emperador (“la encarnación personal del estado soberano” {25}). “Era irrelevante que los cristianos sostuvieran que las historias maliciosas que se circulaban sobre ellos eran falsas … Eran hechos y no palabras lo que exigía el estado; y, si eran realmente ciudadanos leales, como aducían, había una forma sencilla de demostrar su lealtad: dejarlos que ofrecieran una pizca de incienso en honor del emperador, que juraran por su divinidad y que lo invocaran como ‘Señor'”.{26}

Antonino Pío

La política de no perseguir activamente a los cristianos fue continuada bajo Antonino Pío, que gobernó entre 138 y 161 d.C. Durante el reinado de emperadores como Adriano y Antonio, sin embargo, los cristianos a veces sufrieron persecución a manos de ciudadanos locales, sin ningún aliento directo de oficiales del gobierno. Durante el reinado de Antonino, Policarpo, un pupilo del apóstol Juan, fue martirizado en Asia en uno de estos estallidos de violencia. {27} Luego de esto, la persecución se aplacó algo. La ejecución de este hombre de 86 años pareció cambiar el curso de la persecución por un tiempo.{28}

Marco Aurelio

En 161 d.C., Marco Aurelio subió al poder y reinó hasta 180. Fue durante su reinado que Justino Mártir encontró su muerte.{29}

Si bien él no dirigió directamente persecuciones contra los cristianos, no tenía ninguna simpatía hacia ellos, porque los consideraba desagradablemente supersticiosos. Se nos dice que “se promulgó una ley durante su reinado que castigaba a todos los exiliados que intentaran influir la mente de las personas mediante el temor a la Divinidad, y esta ley estaba dirigida, indudablemente, a los cristianos”.{30} F. F. Bruce dice que “la resolución misma de los cristianos frente al sufrimiento y a la muerte, que podría haber obtenido por sí misma el respeto de un estoico, se explicaba no como una fortaleza elogiable sino como una obstinación perversa … Marco despreciaba lo que le parecía ser la superstición crasa de las creencias cristianas, que los descalificaba del respeto otorgado a otros que mantenían sus principios al costo de la vida misma”.{31} Para Aurelio, era bueno morir por algo significativo, pero no por algo tan tonto como aquello en lo que creían los cristianos. Además, los cristianos iban a sus ejecuciones mostrando una disposición que él consideraba una exhibición teatral, lo cual era anatema para el espíritu calmo apreciado por los estoicos.

Durante el reinado de Aurelio, los cristianos fueron culpados de una serie de desastres naturales porque no querían hacer sacrificios a los dioses.{32} En 177 d.C., en Galia, se desató una terrible persecución en una ola de violencia callejera. Los esclavos fueron torturados para testificar en contra de sus amos.{33} “Los cadáveres de los mártires, que cubrían las calles”, dice Philip Schaff, “fueron mutilados vergonzosamente, luego quemados, y las cenizas arrojadas al Ródano, para que ningún resto de los enemigos de los dioses pudiera desecrar el suelo”.{34} Se dice que el coraje de una niña esclava, llamada Blandina, “fortaleció a los demás; sus atormentadores se agotaron en sus intentos de hacer que renunciara a Cristo”.{35} “Finalmente”, nos dice Schaff, “la gente se cansó de la matanza”, y las persecuciones fueron menguando.{36}

Septimio Severo

Otro emperador bajo quien los cristianos sufrieron terriblemente fue Septimio Severo, que gobernó de 193 a 211. Clemente de Alejandría, escribiendo durante su reinado, dijo: “Muchos mártires son quemados, confinados o decapitados a diario, ante nuestros ojos”.{37}

En 202, Septimio promulgó una ley que prohibía la extensión del cristianismo y el judaísmo. Este fue el primer decreto universal que prohibió la conversión al cristianismo.{38} Estallaron violentas persecuciones en Egipto y África del Norte.{39} Leonides, el padre de Orígenes, un apologista cristiano, fue decapitado. Orígenes mismo fue perdonado porque su madre escondió su ropa.{40} Una joven fue torturada cruelmente, y luego quemada en un caldero de brea ardiente con su madre.{41} Una historia conmovedora de la desintegración de distinciones de clase en la iglesia sufriente proviene de la persecución en Cartago. Se dice que Perpetua, una joven noble, y Felicitas, una esclava, se tomaron de la mano y se dieron un beso antes de ser arrojados a los animales salvajes en un festival público.{42}

Las persecuciones amainaron algo luego de la muerte de Septimio, pero se reanudaron con especial ahínco bajo Decio Trajano.

Trajano Decio

En sus cortos años en el trono, el emperador Trajano Decio se propuso restaurar el antiguo espíritu romano. En 250 d.C., publicó un edicto que convocaba a un retorno a la religión del estado pagano. Se designaron comisionados locales para hacer cumplir la reglamentación. Según Philip Schaff, “esta fue la señal para una persecución que, en extensión, consistencia y crueldad, superó a todas las anteriores”. Fue la primera en extenderse a todo el imperio, así que produjo más mártires que cualquier otra persecución”.{43}

Cuando se sospechaba que una persona era cristiana, se le daba la oportunidad de ofrecer un sacrificio a los dioses ante los comisionados. Se emitían certificados para demostrar la lealtad de una persona a las religiones paganas.{44} Muchos cristianos cedieron ante la presión. Los que no lo hicieron fueron encarcelados e interrogados repetidamente. Los gobernantes no buscaban mártires; querían ver a los cristianos amoldarse.{45} Los cristianos que se mantuvieron firmes sufrieron confiscación, exilio, tortura, prisión y muerte.{46} Algunos se precipitaron para “obtener la corona del confesor o mártir”.{47} Algunos, sin embargo, obtuvieron certificados a través de sobornos o falsificación. Quienes ofrecieron sacrificios fueron excomulgados.

En 251 Decio murió, pero la persecución continuó al ser culpados los cristianos por las invasiones de los godos y los desastres naturales.

Diocleciano

Entre el año 303 y 311, la iglesia soportó persecuciones tan terribles que todo lo que ocurrió anteriormente fue olvidado.{48} El historiador Philip Schaff lo consideró como la lucha final entre el Imperio Romano pagano y el gobierno de Cristo en Occidente. Las principales fuentes de persecución fueron Diocleciano y Galerio.

Diocleciano llegó al poder en 284, y durante veinte años sostuvo los edictos de tolerancia hechos por un emperador anterior. Su esposa e hija eran cristianas, así como la mayor parte de sus oficiales y eunucos de la corte.{49}

Pero Diocleciano permitió ser persuadido por dos de sus corregentes para que se volviera contra los cristianos. Cuatro edictos fueron promulgados en 303 y 304 d.C. “Las iglesias cristianas debían ser quemadas”, Schaff nos dice, “todas las copias de la Biblia debían ser quemadas; todos los cristianos fueron privados de cargos públicos y derechos civiles; y finalmente, todos, sin excepción, debían hacer sacrificios a los dioses so pena de muerte”.{50} Un quinto edicto fue emitido por el corregente Galerio en 308, ordenando a todos los hombres, con sus esposas, hijos y siervos, que ofrezcan sacrificio a los dioses, “y que todas las provisiones en los mercados debían ser rociadas con vino del sacrificio”.{51} Como resultado, los cristianos tenían que cometer apostasía o morirse de hambre. Dice Schaff: “Todos los dolores que el hierro y el acero, el fuego y la espada, el potro de tortura y la cruz, los animales salvajes y los hombres brutales podrían infligir, fueron usados”.{52} contra la iglesia. Los verdugos se cansaron de todo el trabajo que tenían que hacer.

La marea finalmente se dio vuelta en la terrible lucha entre el paganismo y el cristianismo en 311, cuando Galerio reconoció su derrota en tratar de llevar a los cristianos de vuelta a las religiones paganas. Permitió a los cristianos reunirse, siempre que no alteraran el orden del estado. Hasta les pidió que oraran a su Dios por el bienestar del estado.

Siguió alguna persecución bajo unos pocos emperadores más, pero el fuego se había apagado prácticamente en el viejo Imperio Romano. En 313, Constantino, el emperador de Occidente, emitió el Edicto de Milán, que pasó de una neutralidad hostil a una neutralidad amistosa hacia los cristianos.{53} Se declaró un seguidor del Dios del cristianismo. En 324, se convirtió en emperador de todo el mundo romano, y publicó un nuevo edicto de tolerancia que debía cubrir todo el imperio.

Reflexiones
En su obra, llamada Apología, el apologista latino Tertuliano hizo este comentario ahora famoso: “Nos hacemos más numerosos, cuando nos segáis: la sangre es semilla de cristianos”.{54}De alguna forma, el sufrimiento de algunos cristianos alentó a otros a una vida más fiel. El apóstol Pablo nota que “la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor” (Filipenses 1:14). A través de todas las terribles persecuciones de los primeros siglos, la iglesia siguió creciendo.
Esto no ha sido un principio tan significativo para los cristianos de Estados Unidos porque el cristianismo ha sido, durante la mayor parte de nuestra historia, la religión del país. Por supuesto, eso no significa ni siquiera que la mayoría de los estadounidenses hayan sido cristianos en ningún momento dado. No obstante, nuestra cosmovisión estuvo fundada en creencias cristianas, y el cristianismo tuvo un lugar destacado en nuestra vida cultural.

Pero eso ha cambiado ahora. Lejos de tener un lugar privilegiado en nuestra vida cultural, el cristianismo es retratado frecuentemente como un bravucón opresivo que busca amargarle la vida a la gente. No importa qué tema se plantea, toda visión que tenga sus raíces en la teología cristiana despierta sospechas.

En el primer siglo d.C., era fácil para el populacho general creer a Nerón cuando acusó a los cristianos de haber provocado el gran incendio de Roma, porque se consideraba que los cristianos odiaban a la raza humana (odium generis humani). El teólogo Harold O. J. Brown ve similitudes entre esa actitud y la actitud de las personas hacia los cristianos hoy en Estados Unidos.{55} Así que, por ejemplo, las objeciones a la homosexualidad atraen acusaciones de promover el odio. Cuando un homosexual es asesinado, se apunta un dedo acusador a los cristianos por crear un “clima de odio”. Los intentos de salvar la vida de los no nacidos son retratados como intentos de dificultar la vida de mujeres en crisis. Por supuesto, los cristianos exageradamente fanáticos no ayudan cuando hacen estallar una clínica de abortos o le disparan a un abortista.

La actitud secular hoy parece ser que está bien que los cristianos tengan sus creencias, siempre y cuando al menos acepten de labios para afuera ciertos ideales de moda: derechos de los homosexuales, derecho al aborto y el pluralismo religioso, para nombrar algunos. No es demasiado diferente de la actitud de la iglesia primitiva, ¿no es cierto? “Cree en tu Dios si quieres, pero asegúrate de adorar al nuestro también”. Por la gracia de Dios aun no soportamos un serio sufrimiento, al menos no todavía. Pero los cristianos de otros países lo están experimentando. En Sudán, a las personas se les obliga a convertirse en musulmanes o pagar por su resistencia con trabajos mal pagos, esclavitud, violación y aun la muerte. Este no es el único país donde los cristianos sufren severamente por su fe.{56}

En mi opinión, es más probable que la actitud negativa en nuestro país empeore y no que mejore. Pero la historia ha mostrado que la persecución, en última instancia, fortalece a la iglesia. Quita los cristianos nominales, y aliente a otros a mantenerse firmes cuando son perseguidos y volverse más agresivos en la proclamación. Si nos llega la persecución, la iglesia permanecerá, si bien los registros de membresía de las iglesias probablemente se acorten.

¿Estamos preparados para sufrir verdaderamente por nuestra fe? ¿ Realmente creemos lo que decimos creer? Si alguna vez llega la persecución, que Dios nos conceda la fidelidad para mantenernos firmes. Y no olvidemos orar y trabajar por nuestros hermanos y hermanas que están sufriendo por el nombre de Jesucristo.

~ por Arq. Adolfo Becerril S. en agosto 13, 2008.

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