PADRES, ¡ENSEÑEN LA BIBLIA A SUS HIJOS! – Gregory Bodine

Padres, ¡Enseñen La Biblia A Sus Hijos!
Por Gregory Bodine

Padres educadores en el hogar, tenemos que enseñar la Biblia a nuestros hijos aunque no enseñemos ninguna otra materia.

La Biblia nos enseña acerca de Dios; nos enseña acerca de nuestro pecado y el camino de la salvación. Nos enseña la voluntad de Dios y cómo amar y obedecerle. Es usada por Dios como una herramienta poderosa para llevar a nuestros hijos a la madurez.

Si determinado día nosotros como padres no tenemos tiempo para enseñar tanto la Biblia como las matemáticas, entonces debemos omitir las matemáticas y enseñar la Biblia. Otras materias son de importancia, pero la Biblia es imprescindible.

Esto se aplica a cada padre que es creyente en Cristo Jesús, esté educando en el hogar o no. El padre debe ser el principal maestro de la Biblia para sus hijos, y todo hombre, no importando el grado de conocimiento o tiempo disponible, puede realizar esta tarea por la gracia y dirección de Dios.

Dios ordena que el padre sea el principal maestro de Biblia para sus hijos. Le manda que no solamente asegure que sus hijos sean instruidos por alguien, sino que él mismo les enseñe. “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:4)

Aunque tanto el padre como la madre se mencionan en el contexto anterior, este mandato señala al papá en particular para que sea quien instruya. El padre no puede delegar esta responsabilidad a su esposa. La madre puede enseñarle a los hijos todas las demás materias, pero esta materia debe ser enseñada por papá.

Por supuesto, las madres también estarán involucradas en enseñarles a sus hijos acerca de las cosas de Dios. Vemos en todo el libro de Proverbios el papel vital de una madre piadosa. Nuestras esposas son nuestros ayudantes en la tarea general de educar a los hijos.

Mandato Para el Padre

En obediencia al mandato de Dios de criar a nuestros hijos en la instrucción del Señor (Efesios 6:4), nosotros, los padres, necesitamos tomar la Palabra de Dios con nuestras propias manos, abrirlo y dejar que las palabras de instrucción salgan de nuestras propias bocas para nuestros hijos.

Ni la escuela dominical, ni ningún programa de la iglesia, ni una escuela cristiana puede tomar nuestro lugar. En el mejor de los casos son sólo complementos para nuestra escuela Bíblica en el hogar de domingo a sábado.

Pero, ¿qué sucede si no tengo don para enseñar? ¿O qué si mi esposa tiene más habilidad o conocimiento que yo? Una pregunta acertada. Pero, repasando el pasaje en Efesios, no vemos que diga, “Padres, cualquiera de ustedes que sea el mejor maestro, sea ése el que enseñe la Biblia.” En español o geografía, quizás, pero no en la Biblia.

De alguna forma, el mismo Dios que dio diferentes dones espirituales parece creer que cada hombre puede hacer esto, esté dotado o no. El manda a todos los padres que enseñen a sus hijos las instrucciones del Señor.

¿Esto requiere un cambio dramático en muchos hogares cristianos? Definitivamente. Pero cuando una cultura está radicalmente fuera de lugar del orden establecido por Dios, entonces parece una cirugía radical el volver a poner las cosas en el lugar adecuado. Puede ser contrario a todo lo que hemos sido condicionados a creer que es normal. Volver a entrenar es doloroso, y especialmente cuando hay tan pocos ejemplos a seguir.

La Pregunta Clave. Papá, necesitas hacerte una pregunta: ¿estás criando hoy a tus hijos en la instrucción del Señor?

Pregúntales a tus hijos quién es el principal maestro de la Biblia en tu hogar. Su respuesta podría sorprenderte.

Si alguno de ustedes varones no está enseñando activamente la Biblia a sus hijos, entonces necesito decirte algo, hermano, necesitas cambiar en este instante. Necesitas empezar a enseñar la Biblia a tus hijos

Tú y yo como padres debemos ser los principales maestros Bíblicos de nuestros hijos; este es nuestro mandato de Dios.

El Mensaje Del Padre

Al enseñar la Biblia a nuestros hijos, hay cuatro cosas que necesitamos tener en perspectiva.

El Evangelio. Debemos evangelizar a nuestros hijos, proclamándoles y enseñándoles el evangelio a temprana edad y seguido. No es raro escuchar de niños de 4 o 5 años que llegan a Cristo, pues es fácil para los niños creer.

En toda nuestra vida, ¿qué puede ser más importante que la salvación de nuestros propios hijos? Su destino eterno debería ser nuestra primera preocupación sobre toda otra actividad y materia enseñada a ellos.

¡Qué gozo es para un padre y una madre tener el privilegio precioso de guiar a su propio hijo a Cristo!

Las Obras De Dios. Enseñar a nuestros hijos las obras de Dios hace crecer su fe y confianza en Dios. La Escritura dice: “El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos; para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios” (Salmo 78:5-7).

Dios quiere que les enseñemos a nuestros hijos acerca de sus obras en la historia. La mitad de la Biblia está en forma de narrativo histórico relatando estas obras.

Cuando enseñamos a nuestros hijos lo que Dios ha hecho en la historia, les estamos dando una buena razón para “poner su confianza en Dios.” Un Dios que ha librado gente del fuego, juzgado a naciones, y abierto el mar, seguramente podrá cuidar de mí.

Los Mandamientos de Dios. Los mandamientos de Dios enseñan a nuestros hijos cómo obedecer y caminar con Dios. “Que guarden sus mandamientos, y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu” (Salmo 78:7b-8).

Dios quiere que le obedezcamos; obedecer a Dios es amarle. Cristo dijo que “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama”(Juan 14:21).

Mientras criamos a nuestros hijos para que amen a Dios, necesitamos activamente impartirles el conjunto de mandamientos e instrucciones que Dios nos ha dado. Sin embargo, no basta sólo enseñarles estos mandamientos; debemos ayudar a nuestros hijos a obedecerlos. Cristo instruyó a sus discípulos en la gran comisión a “hacer discípulos a todas las naciones… enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:19-20).

Sana Doctrina. Debemos impartir a nuestros hijos la sana doctrina de la fe. Esto llega a ser especialmente importante cuando tus hijos llegan a ser adultos jóvenes. Nuestra meta para ellos es madurez, ser sanos en la fe, no llevados por doquiera de todo viento falso que sopla (Efesios 4:13-14).

Cuando nuestros hijos se vayan de la casa, queremos que ellos sepan qué es lo que ellos creen y por qué. El Apóstol Pedro escribe, “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo aquel que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).

Los Métodos del Padre

Siendo que tenemos un mandato claro de enseñar y un mensaje divino para impartir, ¿cómo podemos, día a día, poner esto en práctica? Me gustaría sugerir cuatro maneras.

Devocionales Familiares. Primero y más importantemente, creo que Dios quiere que dirijamos un tiempo devocional con la familia diariamente. Sea que dispongas de cinco minutos o treinta, puedes hacer algo significativo con tus hijos. Por ejemplo, nuestra familia hace lo siguiente:

Lee un Capítulo. Nosotros leemos un capítulo de la Biblia en voz alta. Leer la Biblia es la primera etapa de enseñarla. Sólo requiere unos cuantos minutos cada día, y no tienes que conocer la Biblia para empezar. Te garantizo que tus brillantes hijos instruidos en el hogar te harán muchas preguntas.

En 15 años nosotros habremos leído la Biblia completa tres veces o quizás más, poniendo así un fundamento de conocimiento Bíblico básico para toda una vida.

Nuestra familia sigue también un programa radial con el Dr. J. Vernon McGee–“A Través de la Biblia.” Un programa que enseña sistemáticamente toda la Biblia en cinco años.

Si por el momento no estás haciendo algún tipo de devocional familiar, ¿por qué no leer por lo menos un capítulo?

Repasa tus Doctrinas. Nosotros procuramos pasar unos minutos aprendiendo un catecismo. Hay varios buenos que ayudan a aprender los mandamientos y doctrinas claves de la Biblia. Puedes ampliar o combinarlos o desarrollar el tuyo propio.

Canta un Himno. Nosotros cantamos un himno. Nuestra familia se ha enamorado de los grandes himnos de la fe. Son ricos en verdades Bíblicas y en hermosas expresiones de adoración. Además, el canto es una manera efectiva y agradable de aprender, repasar, y proclamar verdad Bíblica y adorar a Dios.

Si aprendemos un himno nuevo cada mes y practicamos los que ya hemos aprendido, podemos ayudar a que nuestros hijos asimilen 50 o 100 himnos. Esto será un tesoro para toda la vida.

Oren Juntos.

A la Hora de Comer y a la Hora de Ir a la Cama. Además del devocional familiar diario, pudieran considerar algunas otras ideas.

Pasaje de Memoria a la Hora de la Comida. A nuestra familia le gusta empezar cada comida con un pasaje de memoria. A los niños les encanta memorizar y repetir lo que saben. (Nosotros inventamos también tonadas y ademanes para ayudar a nuestro aprendizaje.) Esta práctica regular nos ayuda a tener más o menos 20 pasajes claves frescos en nuestras mentes y también hace que nuestra conversación en la mesa empiece con temas espirituales.

Un Salmo y un Proverbio Cada Día. Buscamos incluir todos los días la lectura de un Salmo y un capítulo de Proverbios.

Un Salmo diario nos ayuda a alabar y orar.

Un Proverbio diario ahuyenta las necedades.

Historia Bíblica y Canto a la Hora de Dormir. Si hemos terminado todas nuestras otras lecturas antes de dormir, les encanta a nuestros hijos leer una historia Bíblica de La Biblia Ilustrada.

Conversación y Enseñanza. Enseñamos a nuestros hijos mediante la conversación continua acerca de Dios y su Palabra. El pasaje en Deuteronomio capítulo seis dice lo siguiente:

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos (Deuteronomio 6:4-7a).

Nosotros, los padres, necesitamos amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, alma, y fuerza y tener los mandamientos de Dios en nuestros corazones antes de que los enseñemos a nuestros hijos. Cualquiera otra cosa sería hipocresía; nuestros hijos lo sabrán y lo rechazarán.

Cuando yo amo al Señor y tengo sus mandamientos en mi corazón, entonces puedo enseñárselos más eficientemente a mis hijos. Este es el tiempo de instrucción “formal” cuando nos sentamos y vamos viendo sistemáticamente una porción de la Palabra de Dios con nuestros hijos. Necesito un plan y un tiempo definido para hacer funcionar ese plan.

Un tiempo de estudio Bíblico con nuestros hijos es parte, pero no todo, el programa. Necesitamos establecer al Señor como centro de nuestro hogar y hablar de El durante todo el día. Algunas de las experiencias educativas más eficientes ocurren durante el curso de la vida cotidiana si las buscamos.

El pasaje en Deuteronomio continúa: “Y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deut. 6:7b-9).

Debemos poner la Palabra de Dios en todo nuestro alrededor. ¿Por qué no colgamos cuadros de la Escritura o posters en las paredes?

Estudio Bíblico Personal. También debemos enseñar a nuestros hijos cómo estudiar la Biblia por sí mismos. Nuestra meta suprema es enseñarlos y entrenarlos para que sean cristianos adultos enteramente preparados y maduros. Cuando se vayan de la casa, queremos que puedan estudiar la Palabra de Dios solos por el resto de su vida.

En muchas sentidos, el estudio de la Biblia es como el estudio de cualquier otro libro. Uno necesita leer con comprensión, analizar, comparar, seguir la trama de la historia o el argumento del maestro, reflexionar, y llegar a conclusiones. Todas estas habilidades de lectura ayudan en el estudio de las Escrituras.

Cuando nuestros hijos aprenden a escribir, les damos una libreta para meditaciones diarias para su propio estudio. Buscamos cultivar el hábito del estudio Bíblico diario en sus vidas. Ciertas preguntas claves de estudio pueden ser usadas para descubrir el significado de cualquier capítulo de la Escritura:

¿Cómo resumirías el pasaje en un párrafo corto?
¿Quién, qué, cuándo, dónde, y cómo?
¿Qué aprendiste acerca de Dios?
¿Qué aprendiste acerca del hombre?
Escribe un versículo clave.

Estos son algunos de los métodos para la enseñanza del mensaje de la Palabra de Dios.

El tiempo es corto. La ventana de oportunidad para criar a nuestros hijos se cierra rápidamente. Nuestros hijos crecen tan rápidamente y pronto se van. Nuestra oportunidad pronto se acaba.

Papá, no pierdas tu mandato. Debemos enseñar la Biblia a nuestros hijos, y lo podemos hacer. Dios nos ha dado su gracia y dirección para hacerlo.

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 6:4).

~ por Arq. Adolfo Becerril S. en julio 16, 2008.

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 203 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: