27-ESTUDIO BIBLICO PERSONAL – TEMA I – ¿POR QUÉ ESTUDIAR EN GRUPO? – 27/30

TEMA I – ¿POR QUÉ ESTUDIAR EN GRUPO?

¿Por qué hay que molestarse en estudiar la Biblia con otras personas? ¿No es mucho más fácil estudiar la Biblia en tu propia habitación disponiendo de rica información en las innumerables enciclopedias bíblicas, diccionarios, versiones y colecciones de sermones? Este tipo de estudio personal es importantísimo y debería hacerlo cada cristiano. No obstante, aunque la mayoría de la gente está de acuerdo en el valor de esta clase de estudio personal, relativamente sólo unos cuantos son capaces de disciplinarse para someterse a un programa regular de estudio. Y esta falta de disciplina es la que nos hace ver la primera ventaja del estudio bíblico en grupo.

Ventajas del estudio en grupo:

1. Le ayuda a uno a establecer un patrón regular de estudio.

2. Al estudiar con un grupo, uno se siente capacitado para evaluar su propia comprensión del texto. Evita el leer entre líneas, pues los miembros se evalúan unos a otros tomando como base el pasaje.

3. Cada miembro del grupo contribuye con sus propias experiencias en la vida (con o sin Cristo) y con sus ideas. Con esto y con la ayuda del estudio bíblico, el pasaje será de mayor impacto para él.

4. La consideración conjunta de la aplicación de la verdad bíblica, proveerá a cada individuo con áreas adicionales en que la verdad de las Escrituras debe afectar su vida diaria. Una persona puede ver cómo un pasaje que exhorta a cuidar de los otros cristianos, se aplica en sus relaciones con su compañero de pensión; otro podrá ver su impacto en su propia familia; e incluso compartirá cómo se aplica en su relación con su jefe.

5. A causa de la interacción de diferentes individuos en un estudio bíblico, los participantes tienen un ambiente muy natural en el que aprenden a conocerse unos a otros y a cultivar una relación honesta y abierta con los demás. Esto produce estímulo para la oración y muchas oportunidades para ayudar a otros, cuando uno se da cuenta de las necesidades que, ordinariamente, no se comunicarían.

6. Un estudio bíblico da a los individuos la oportunidad de aprender a hablar con toda naturalidad y libertad de su propia comprensión de lo que las Escrituras dicen. Los que participan llegan a acostumbrarse a hablar de su relación con Dios, de tal manera que en otras situaciones compartirán espontáneamente con otros, lo que Dios significa para ellos.

7. Después de asistir y participar en estudios bíblicos inductivos por algún tiempo, la persona comienza por su cuenta a investigar las Escrituras para ver qué es lo que dicen, antes de extraer precipitadas conclusiones o hacer aplicaciones prematuras. Este hábito patrón, permanecerá a través de la vida y puede ser uno de los más valiosos productos de tal experiencia de grupo.

TEMA II – REGLAS BÁSICAS

Cualquier actividad de grupo -juego de baloncesto, seminario universitario, o un estudio bíblico informal- será mucho más beneficioso si todos los participantes se ponen de acuerdo en cuanto a reglas que generalmente puestas en orden de importancia, pueden diferenciar un estudio que llega a ser cada vez más útil y popular, de uno que rápida o gradualmente, muere.

La Biblia es nuestro libro de texto:

El grupo no es una reunión para compartir opiniones basadas en presuposiciones teológicas previamente desarrolladas; tampoco la opinión de un pastor o autor favorito, ni siquiera la opinión de un respetable comentario. El objetivo del grupo es descubrir lo que dice la Biblia.

¿Qué dice este pasaje?

El propósito del estudio no es tener a los miembros del grupo con la mejor preparación para que compartan su conocimiento acumulado de lo que la Biblia entera dice de las ideas en el texto. El objetivo, repetimos, es descubrir lo que el pasaje bajo consideración dice, basados en su contexto inmediato y en una clara comprensión de sus palabras, oraciones y párrafos.

Esta regla tiene el beneficio adicional de permitir que el recién llegado o una persona sin preparación bíblica, participe abiertamente si puede leer español y tiene delante de sí una Biblia en español. Muchos estudiantes extranjeros de religiones no cristianas, que nunca habían abierto una Biblia antes, pueden hacer valiosas contribuciones en el primer estudio bíblico que asisten.

Deja las obras de referencia en casa:

Aunque los comentarios bíblicos son de gran importancia en el estudio personal y en la preparación de ambos, líder y miembros, no tienen ningún lugar en el estudio bíblico. Si un miembro lleva un comentario tiende a ser la autoridad final, más bien que la bíblica. Las lecturas cortas de un manual bíblico o una obra similar pueden ser útiles en proveer material introductorio para el libro bíblico que se estudia. Sin embargo, aún en este caso, debe de tenerse cuidado, ya que el grupo puede descubrir mucho por su propio examen del libro, incluso la misma base en la que los autores de los manuales se apoyan más fuertemente.

Alienta la pertenencia al grupo:

Los grupos de estudio bíblico más sanos son aquellos en los que todos los participantes consideran como suyo el estudio. Es mucho mejor para los participantes invitar a otros en la base de “Ven a nuestro estudio”, que “Ven al estudio de Pepe, conmigo”. Cuando los miembros tienen un sentido vital de “posesión” del grupo:

Sus contribuciones son más responsables.

La preparación es usualmente más completa.

Las invitaciones a otros son más conscientes.

El respaldo por la oración -si son cristianos- es más consistente.

Mantén el grupo pequeño:

Un grupo de estudio bíblico ideal incluye de seis a ocho miembros. Si el grupo experimenta crecimiento, suele ocurrir con un grupo bien dirigido, probablemente deberá dividirse cuando el número se acerque a los doce.

Dos grupos de seis tendrán posiblemente discusiones más significativas y vigorosas que un grupo de doce. Se necesita tratar con mucha cautela la manera en que el grupo debe dividirse. Se necesita preparar los líderes con anticipación; y cuando exista una fuerte unidad del grupo, la época de tal división debe tratarse con sumo cuidado. Algunos grupos evitan el trauma de una división completa, al reunirse juntos en una asamblea y luego se separan en diferentes partes de la habitación o habitaciones adyacentes para la discusión. Otros grupos que se han subdividido, se las arreglan para celebrar un estudio conjunto ocasionalmente en el que comparten lo que Dios les ha estado diciendo.

TEMA III – CÓMO FORMAR EL GRUPO

¿A quiénes invitar? ¿Por qué invitarlos? ¿A qué los vas a invitar?

Un grupo de estudio bíblico puede componerse de individuos muy diversos cuyo único interés común es descubrir lo que dice la Biblia. La membresía puede incluir gente con o sin formación cristiana. Cuando el líder demuestra cortesía y aceptación, cualquiera puede sentirse cómodo sin mucha dificultad. Un líder sensible procurará ayudar a los miembros. La variedad no sólo es el sabor de la vida, sino que también puede prestárselo a un estudio bíblico.

Ten un objetivo específico:

A menudo el mejor comienzo lo constituyen invitaciones a estudiar un objetivo específico en cuanto a cinco reuniones. Un libro corto del Nuevo Testamento como Santiago o Colosenses, o una sección corta de uno de los Evangelios suelen ser buenos también. La mayoría de la gente que no está familiarizada con el estudio de la Biblia responde más favorablemente a un tema que describe el contenido, más bien que al título de un libro de la Biblia.

Usa las oportunidades diarias:

El momento preciso de sugerir un estudio bíblico es corrientemente en medio de una discusión religiosa que puede surgir alrededor de una taza de café en el hogar o en la Facultad. Una simple reunión para descubrir lo que la Biblia dice sobre el tema que ha estado bajo discusión, puede ser a menudo el estudio inicial de una serie, aunque el grupo intente reunirse solamente una vez. Una pregunta de este tipo: “¿Os gustaría que hiciéramos esto otra vez?” provocará generalmente una respuesta positiva y será el comienzo de una serie efectiva de estudios. Recuerda que Dios está continuamente “dando” a los hombres a su Hijo (Juan 17:2) y pídele a Dios que te dirija a aquellos en cuyas vidas está o estará obrando. Confía en que él hará esto. El te guiará de la mejor manera en que podrás ser usado.

La Biblia también enseña que debes de ser fiel en dar el Evangelio a todos, que fluya de una vida poseída y controlada por su Espíritu. Confiando en que El te va a guiar precisamente a los que le necesitan (ya sea que lo sepas o no) debes de invitar a cualquiera con quien tengas un contacto natural, a estudiar la Biblia contigo.

Sugerencias para iniciar un estudio:

1. Manténte alerta para localizar a la gente que demuestre interés. Ocasionalmente en un estudio bíblico comenzará como resultado de conversaciones personales con un amigo, cristiano o no, que esté interesado en conocer a Dios.

2. Recuerda que un estudio necesita sólo de dos personas y que puedes comenzar si dos o diez están interesados.

3. Al invitar a las personas, recuerda que una persona aparentemente desinteresada puede estar tan deseosa de llegar al conocimiento de Dios como otra que parezca vitalmente interesada.

4. Pide la dirección de Dios para saber a quiénes invitar. Si planificas un estudio para no creyentes, la presencia de más de una pareja de cristianos puede desvirtuar tu propósito por presionar a los no creyentes en minoría y cohibidos.

También en un estudio bíblico para cristianos, la presencia de alguien que abiertamente se oponga al Evangelio, puede restringir la comunicación y frustrar la obra del Espíritu en el inconverso también (Mateo 7:6). Se necesita gran sabiduría en estos asuntos, pero está disponible para todos aquellos que la pidan (Mateo 7:11).

5. Establece un lugar y una hora definida para reunirse cada semana. Algunos grupos han encontrado más beneficioso el reunirse más frecuentemente.

6. Manténte dentro de una duración determinada. Un estudio puede durar quince minutos o media hora, pero en contadas ocasiones, más de una hora.

7. Reúnete regularmente con otros cristianos interesados para orar por el estudio. Orad para que el grupo pueda estudiar la Biblia de tal manera, que los “cristianos” crezcan en el conocimiento de Dios y que los que no conocen a Jesucristo lleguen a su conocimiento.

TEMA IV – CÓMO SELECCIONAR EL PASAJE

Para la primera reunión de un grupo que espera estudiar un pasaje en la Biblia, el líder debe de escogerlo y llegar preparado para dirigirlo de tal manera, que el grupo tenga una experiencia beneficiosa inmediatamente. Haz el estudio más corto que de costumbre, para proveer suficiente tiempo para que la gente se familiarice y den sugerencias para subsiguientes temas de estudio.

Si el líder le pregunta al grupo qué libro de la Biblia les gustaría estudiar, generalmente las respuestas variarán del Génesis al Apocalipsis, con preferencia en los libros de la Biblia que son más difíciles para el individuo que hace la sugerencia. Se necesita tacto de parte del líder en sugerir pasajes constructivos y tener los libros disponibles. Si se usa una guía, el líder deberá haber “digerido” el contenido de uno o varios de los que recomienda para poder comunicar el valor de cada uno. En la mayoría de los casos, el grupo aceptará sin vacilaciones la sugerencia del líder.

Los no cristianos, están interesados en discutir una variedad de temas. Aprovéchate de esta constelación de intereses, discutiendo un pasaje de la Biblia que se relacione con el tema. A continuación algunos ejemplos de temas y pasajes. Esta lista no es exhaustiva, tampoco los pasajes citados son los únicos que tratan sobre el tema. Una concordancia puede ser muy útil.

¿Cómo es Dios?: Salmo 139:1-6

¿Qué es el pecado?: Romanos 1:18-32

¿Qué es la vida cristiana?: Colosenses 2:6-7; Mateo 5-7; Romanos 12; Filipenses 2:1-16; Efesios 6: 1-20.

¿Qué ha hecho Dios por el hombre?: Hebreos 7:23-27; Isaías 53; Efesios 2:8-18; Colosenses 1:15-23; Filipenses 2:5-11.

¿Cuáles eran las aspiraciones de Jesús?: Juan 6:35-40; Juan 10:31-39; Juan 14:1-11; Colosenses 1:15-23; Filipenses 2:5-11.

¿Quién era Jesucristo?: Hebreos 1:1-4; Colosenses 1:15-23; Filipenses 2:5-11.

¿Cómo era Jesucristo? (como Dios): Marcos 1:21-28; Marcos 2:1-12; Marcos 4:35-41.

¿Cómo era Jesucristo? (como hombre): Mateo 4:1-11; Juan 4:1-30; Juan 13:1-20.

¿Cuáles son las características de un cristiano?: Gálatas 5:16-24; Mateo 5:44-48.

¿Qué es lo que Dios desea para el matrimonio cristiano?: Efesios 5:21-33; 1ª.Corintios 7:1-7.

¿Qué es la mayordomía cristiana?

1. En cuanto al dinero: Mateo 6:2-4; Lucas 21:1-4; 1º Crónicas 29:6-17.

2. En cuanto a nuestro conocimiento del Evangelio: Lucas 12:42-48; 1ªCorintios 4:1-2; Tito 1:7-9; 1ª Pedro 4:10-11.

3. En cuanto al tiempo y a las habilidades: Mateo 20:1:16; Lucas 19:12-27; Mateo 25:14-30; Juan 9:4; Salmo 90:12; Proverbios 6:6-11; Lucas 12:35-40.

¿Qué espera Jesucristo de los hombres?: Marcos 8:34-38; Lucas 9:57-62.

¿Cuál es el objetivo del cristiano?: Hechos 1:6-11; Filipenses 3:10,20-21.

Estudio de un personaje:

Observa la vida de alguna persona en las Escrituras. Abraham o Pedro, por ejemplo, serían personajes importantes para estudiar. La persona de Jesucristo es, por supuesto, la más importante de todas y puede estudiarse de diferentes maneras. Puedes observar a Cristo como una persona ordinaria o como Dios mismo. Puedes estudiarle al enfrentarse con otras personas, cuando ora, o cuando revela su carácter.

Estudios sobre libros:

1ª Juan: Compañerismo cristiano. Qué es un cristiano.

Santiago: Cristianismo práctico.

Romanos: Doctrina de la justificación por la fe.

Juan: Jesús como el Hijo de Dios.

Marcos: Jesús como un hombre.

TEMA V – CÓMO ESTUDIAR EL PASAJE

Un liderato, para que sea efectivo, necesita una preparación cuidadosa porque de la manera que tú respondas al pasaje, así lo hará el grupo entero. Con mucha oración considera el tiempo del que debes disponer para la preparación. Luego, decide cuánto tiempo debes pasar de:

1.- Oración

2.- Estudio

3.- Preparación para dirigirlo.

Deja aproximadamente un tercio del tiempo para el estudio detenido; un tercio de ferviente oración por una aplicación específica del pasaje a tu vida y a la de los miembros del grupo; y un tercio para la preparación de la discusión (ver tema VI).

Quizás descubras que tus ideas más profundas sobre el significado del pasaje y su aplicación a la vida, vienen no al estudiar, sino al orar. El tiempo que se pasa preparando la discusión no es tiempo perdido en mecánica. Si tus preguntas a discutir están bien preparadas y bien ordenadas, las ideas personales pueden multiplicarse muchas veces por las contribuciones de los miembros del grupo. Así que, distribuye tu tiempo con cuidado y esfuérzate para mantener el equilibrio.

Ora:

Querrás buscar la dirección divina antes de comenzar el tiempo de estudio. Ora por un espíritu de quietud y receptividad delante de Dios, que el Espíritu Santo te guíe a la verdad a través de este estudio, y que no te encuentres detenido por muchas “verdades” o muchos detalles y no puedas apreciar las cosas más importantes con claridad.

Quizás desees usar porciones del Salmo 19 o 119 para guiar tu oración.

Durante tu estudio personal, puedes descubrir que la oración espontáneamente se mezcla con tus reflexiones en el pasaje. Pero alguna vez durante la preparación, quizás cuando el propósito y los puntos principales estén claros (o cuando te sientas frustrado porque no lo estén) querrás separar un tiempo adecuado para orar específicamente por algo.

Estudia: observa (¿Qué es lo que dice?)

El propósito de cualquier estudio bíblico es impulsar obediencia a Dios. El primer paso, por lo tanto, es descubrir lo que Dios ha dicho. Tus opiniones, ideas, o pensamientos sentimentales sugeridos vagamente por un versículo fuera del contexto, no tienen importancia. Descubre lo que los libros de la Biblia enseñan. Querrás tener relevancia, por supuesto. Pero enfrascarse en una acalorada consideración de una aplicación antes de que tú y el grupo hayan claramente comprendido un pasaje, es como correr a la portería antes de que te pasen el balón en un juego de fútbol -llegas a la portería sin aliento y excitado, pero no pudiste marcar el gol.

Hay tiempo para una aplicación rápida. El salmista sugiere el tiempo:

“Por el camino de tus mandamientos correré,

cuando ensanches mi corazón” Salmo 119:32

Si corres antes de haber comprendido el mensaje, puedes estar corriendo en los senderos de tus prejuicios más bien que en el camino de Cristo. Observa con mucho cuidado lo que dice la Palabra de Dios:

1. Lee rápidamente el pasaje. Mantén tu atención a los posibles temas principales que sirvan para unir el material.

2. Fíjate en el contexto en que el pasaje ocurre, una versión diferente, si es posible. Fíjate en las diferencias más significativas.

3. Relee con mucho cuidado, por lo menos, una versión diferente, si es posible. Fíjate en las diferencias más significativas.

4. Penetra en el pasaje con cuidado, no tanto dónde ocurren las principales divisiones de pensamiento. (Recuerda que las divisiones en versículos y capítulos son una ayuda. No te sientas atado por las divisiones del editor de tu Biblia) Observa el plan general o desarrollo del argumento.

5. Evalúa tu observación haciéndote estas preguntas básicas:

a. ¿Quiénes son los personajes?

1. ¿Qué referencias se hacen a las personas de la Trinidad?

- Títulos y nombre.

- Verbos que revelen el carácter de Dios.

- Adjetivos y frases descriptivas.

2. ¿Es importante para esta porción el carácter y la personalidad del autor? ¿Qué aprendemos de él?

3. ¿Se mencionan seres sobrenaturales? ¿Cómo se describen?

4. ¿Quiénes son los personajes humanos más importantes?

- Verbos, frases y adjetivos que los describen.

- Posible significado de sus nombres.

b. ¿Qué es lo que ocurre?

1. Los verbos son la clave de la acción del pasaje. Hazte una lista. ¿Hay repetición o un orden especial que sean significativos?

2. ¿Qué mandamientos se dan? ¿Por quién? ¿A quiénes?

3. ¿Qué promesas se dan? ¿Por quién? ¿A quiénes?

4. ¿Qué condiciones están -en el texto o en contexto- presentes?

5. ¿Qué costumbres locales se mencionan?

c. ¿Dónde ocurren los hechos?

1. ¿Puedes localizarlos en un mapa?

2. ¿Cuántos Km. hay de un lugar a otro?

3. ¿Cuánto tiempo habría llevado viajar de un lugar a otro en los tiempos bíblicos?

4. ¿Son los lugares famosos, u otros sucesos que ocurrieron allí? Cuando los lugares sean importantes y tengas tiempo, usa un atlas bíblico.

d. ¿Cuándo ocurren los hechos?

1. ¿Cuánto tiempo transcurre entre los hechos?

2. ¿Podemos descubrir algo de la mención de gobernadores, edad de los personajes, intervalos de tiempo, genealogías, etc.? Si comprendemos bien las diferencias culturales pueden ayudarnos a comprender estas observaciones sobre la época.

3. ¿Se da alguna pista sobre el fondo histórico, la situación nacional, etc.?

4. ¿Tiene importancia la estación del año?

5. ¿Qué otros datos de tiempo tienen relevancia? Por ejemplo, el intervalo de tiempo desde una crisis espiritual de un individuo.

e. ¿Por qué ocurren?

Frecuentemente esta pregunta lleva a la interpretación, pero por ahora observamos con cuidado cualquier razón que se sugiera en el texto.

1. ¿Quién ofrece una explicación.

2. ¿Cuáles son los efectos?

f. ¿Cómo ocurren los acontecimientos?

1. ¿Se describe algún proceso? ¿Cuáles son las etapas?

2. ¿Cuáles son los efectos?

6. Construye un esquema y/o un cuadro dando un título o una oración que resuma la unidad del pasaje. Trata de “descubrir” la estructura del mismo.

a. Conjunciones conectivas entre pensamientos; nota el uso de palabras como: y, pero, porque, por lo tanto, sin embargo, etc.

b. Contrastes en ideas, frases, o personas -ya sean enfatizadas o implicadas.

7. En una afirmación breve y simple escribe lo que te parece ser el propósito principal o lección del autor. ¿Debe este propósito ser el de tu estudio? La afirmación puede sonar común y trivial, pero ¿Es común sólo en teoría? ¿Lo es en la práctica? ¿Te das cuenta completamente de la profundidad e implicaciones de la verdad en el texto? Ten cuidado de no poner énfasis en los puntos menos trascendentes “y dejar lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe” (Mateo 23:23)

8. En este proceso de observación, cuando tratas de tener los hechos exactos, lo decisivo es la selectividad. Nunca podrás saber con certeza qué hechos pueden convertirse en importantes. Pero generalmente no tendrás tiempo para descubrir todos los hechos de un pasaje. Pídele a Dios que te guíe en la selección de las preguntas que sean más trascendentales.

~ por Arq. Adolfo Becerril S. en julio 15, 2008.

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