EL ORDEN DE DIOS – ¿Qué es el ministerio? – B. Antey

¿Qué es el ministerio?

En el pensamiento de la mayoría de la gente, «el ministerio» es aquello en lo que está el Pastor o Ministro al ejercer sus funciones como dirigente de una iglesia local. Pero la Biblia enseña que el ministerio en la asamblea es el ejercicio del don que uno posee (1 P. 4:10-11; 1 Ti. 4:6; Ef. 4:11-12).

Por cuanto todos los cristianos han recibido un don, todos los cristianos están en «el ministerio». Como ya hemos dicho antes, no todos tienen un don para el ministerio público de la Palabra de Dios, pero todos tienen algún ministerio que ejercer.

El ministerio no siempre se refiere a hablar en público, al revés de lo que muchos creen. Mucho ministerio incluye obra hecha para el pueblo del Señor en la que se hace poco o nada de hablar.

El problema en la iglesia en la actualidad es que hay muchos como Arquipo que no están cumpliendo su ministerio. El Apóstol tuvo que exhortarle: «Considera el ministerio que recibiste en el Señor, para que lo cumplas» (Col. 4:17). Ésta es una exhortación que necesitamos hoy.

La idea común en la Cristiandad es que cuando una persona piensa que tiene un don cree que Dios le está indicando que entre en «el ministerio».

Por cuanto la tradición así lo ha establecido, llega a la conclusión de que debe entrar en un seminario para instruirse en tal cosa.

Esto parece bien lógico, por cuanto puede pensar que no conoce mucho acerca de esta tarea. Sin intención de encontrar falta en la persona por su sinceridad, debemos decir que todo este orden de cosas no se halla en la Escritura.

La Biblia enseña que si alguien tiene un cierto don espiritual, la misma posesión de tal don es la justificación procedente de Dios para usarlo. Dice así: «Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros» (1 P. 4:10).

No dice: «Cada uno según el don que ha recibido, que sea ordenado por un seminario, y luego minístrelo a los otros.»

Las Escrituras dicen: «Si alguno habla, que hable como si fuesen palabras de Dios; si alguno ministra, que lo haga en virtud de la fuerza que Dios suministra.»

Observemos otra vez que no dice, «Si alguien habla, que vaya a una escuela bíblica y sea ordenado, y que luego hable.»

De nuevo dicen las Escrituras: «Y teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si es el de profecía, úsese conforme a la proporción de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación» (Ro. 12:6-8).

No hay una palabra acerca de una instrucción académica antes de usar el don recibido. Una vez más, la Escritura dice: «Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene enseñanza, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación» (1 Co. 14:26).

Una vez más, no encontramos ni una palabra, ni una insinuación siquiera, de que alguien deba recibir instrucción académica antes de poder ejercer su don en la asamblea.

Sencillamente dice que si tenemos doctrina (enseñanza), etc., hágase para la edificación de la iglesia.

Ahora bien, es cierto que el don de cada persona necesita ser desarrollado. Esto precisa de tiempo y uso (Hch. 9:20-22; Gá. 1:17; Hch. 9:30; 11:25-26; 13:1-14).

Cuanto más madure una persona en las cosas divinas, tanto más de servicio será en el ministerio (Hch. 18:24-28; Mr. 4:20).

La vía bíblica para que una persona reciba enseñanza en las cosas divinas es mediante reuniones como las que hemos tratado con anterioridad.

El Señor usa esas reuniones de asamblea, guiadas por la conducción divina del Espíritu Santo, para enseñarnos la verdad.

También usa libros de ministerio (o ministerio registrado, p.e., en cintas magnetofónicas) de personas dotadas y con conocimiento que tienen capacidad para enseñarnos la verdad.

Sin embargo, no existe en la Escritura el pensamiento de ir a un seminario para ser preparado para una posición como de «Ministro» o «Pastor» de una iglesia.

Es un puro invento humano para preparar a una persona para una posición dentro de un sistema de hechura humana. El cristianismo bíblico simplemente no necesita esas escuelas.

Mucha de la enseñanza que se da por esos seminarios se refiere a cómo administrar una iglesia en base de un sistema clerical que la Biblia desconoce en absoluto.

~ por Arq. Adolfo Becerril S. en julio 12, 2008.

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